“Adelphopoiesis”: la falacia de las “bodas homosexuales” en la Iglesia primitiva y medieval

Adelphopoiesis”: la falacia de las “bodas homosexuales” en la Iglesia primitiva y medieval

P. Javier Olivera Ravasi

Hace tiempo que se viene hablando de la adelphopoiesis, un supuesto “matrimonio homosexual” practicado por los cristianos orientales de la Iglesia primitiva o del medioevo; es que la historia parece ser cada vez más una tabula rasa donde se pueden dibujar nuestras tolerantes prácticas actuales…

Desde la Grecia antigua a los apóstoles afeminados, todo vale y, si nos descuidamos, cualquiera de estos días se nos va a decir que hasta hubo un Torquemada gay.

Con el fin de responder a estos interrogantes, resumamos aquí el tema para,

Que no te la cuenten…

P. Javier Olivera Ravasi

 

*          *          *

 

A fin de confundir a la opinión pública, hace años que diversos grupos de presión emparentados con el zoo LTBG vienen insistiendo con que, en la Edad Media o en el cristianismo primitivo, no sólo se toleraban las relaciones sodomíticas, sino que hasta tenían un rito propio. Desde ver en Cristo a alguien que salió del closet hasta tratar de usar el libro del beato Elredo de Rieval (“Sobre la amistad espiritual”) como un manual pro-homosexual, todo se ha intentado…

Hace un par de décadas nomás tomó notoriedad un librito de John Boswell, catedrático de la Universidad de Yaley “homosexual cristiano” en el que se planteaba la tesis de que los matrimonios homosexuales habían sido moneda corriente en los tiempos pretéritos de la Iglesia. Según Boswell, docenas de registros ceremoniales permitirían ver cómo dos hombres podían unirse en matrimonio conforme a rituales homo. Las principales obras del autor, citadas hasta el cansancio por los propagandistas gomorrianos son: “Cristianismo, tolerancia social y homosexualidad: Personas Gay en Europa occidental desde el comienzo de la era cristiana hasta el siglo XIV” y (la más famosa)“Uniones del mismo sexo en la Europa pre-moderna”, publicada el mismo año en que Boswell murió de SIDA, a los 42 años, en 1994.

La palabra clave en esta última obra es adelphopoiesis o adelfopoiesis[1].

Pero ¿de qué se trataba todo esto?

El término adelfopoiesis (literalmente “hacer hermanos”) proviene del griego “adelphós”, hermano o pariente (según el griego bíblico) y “poieo”, hacer.

El ritual al que alude el autor, conocido también como ordo ad fratres faciendum (orden para la creación de hermanos) se trataba de una ceremonia por la que se unían dos personas del mismo sexo en un vínculo de camaradería. Se trataba de un ritual por el cual se le daba un valor sagrado ante Dios a una amistad de dos personas que no tenían vínculo de sangre, por el cual se hacían hermanos en lo espiritual, pero nada tenía que ver con uniones homosexuales. Según los manuscritos bizantinos de los siglos IX a XV, se llamaba específicamente “hermanos espirituales” (pneumatikous adelphous) a los amigos, haciéndose referencia explícita de las amistades de los santos, como San Sergio y San Baco, entre otros[2].

El planteo de Boswell, no pasó desapercibido para diversos autores. Así por ejemplo, el erudito sacerdote ortodoxo ruso Pavel Florensky, asesinado a causa de su Fe por el comunismo soviético, ofrece una autorizada descripción de la adelfopoiesis en su monumental libro titulado “Columna y fundamento de la verdad: un ensayo sobre la teodicea ortodoxa en doce letras”(puede verse el índice del libro aquí) donde incluye una bibliografía especializada sobre el tema.

Planteaba allí que la adelfopoiesis expresaba simplemente,

una comunidad molecular [en lugar de un individualismo atomista], un par de amigos (…) que reflejan las palabras de Cristo que ‘cuando dos o más se reúnen en mi nombre, allí estoy yo en medio de ustedes’”[3].

Florensky en su exégesis teológica del rito describía el carácter caritativo de la adelfopoiesis según el agápe cristiano en contraposición al eros (amor sexual, erótico).

Otro reconocida autoridad en la materia, Patrick Viscuso, abogado sacerdote y canónigo de la Arquidiócesis Ortodoxa Griega de Sur y Norte América, en Chantilly (Virginia) dice que Boswell:

– Comete un grave error al igualar el matrimonio con la adelphopoieisis pues, mientras que para el primero existían –como siempre- impedimentos de parentesco regulación respecto de la separación, para el segundo no.

– Cita el Typikon de Juan I Tzimisces, del siglo décimo, a quien traduce: “no se permite a cualquiera de los hermanos salir de la montaña para formar relaciones o uniones [sunteknias, adelfopoiesis] con los laicos, y en caso de que ocurra algo como esto…no pueden ir a sus hogares o desayunar con ellos”, olvidando que la palabra sunteknias significaba la “relación espiritual” que se establecía entre el padrino y el de bautismo. Pero Boswell quería entender que se trataba de “homosexualidad”…, a lo que Viscuso contestaba:

“Escribir la historia de una institución religiosa implica conceptos y la comprensión del lenguaje en su contexto histórico y cultural. De lo contrario, se corre el riesgo de que la historia se reescribe para satisfacer las preocupaciones actuales. El intento de Boswell para demostrar que los bizantinos consideraban adelfopoiesis como una forma de matrimonio fracasa porque su investigación presenta hechos históricos y eventos fuera de contexto (…). Al perpetuar una imagen deshonesta e inexacta del pasado, sólo se confunde la discusión actual”[4].

 

Otro que criticó duramente la postura de Boswell fue el archimandrita Efrém Lash en la revista Sourozh al decir que no sólo traduce erróneamente e interpreta mal los textos, sino que su “conocimiento de la liturgia ortodoxa es inexistente”[5].

Robin Darling Young, profesora de Teología en la Universidad Católica de América respondió en un extenso artículo a las imposturas denunciando que el autor pro-gay acomoda la traducción del término griego “adelphós”, en un sentido sexual. En efecto, si bien hay términos griegos para amor (eros, agápe y philo) y para matrimonio (gamos), que se superponen, Boswell intenta hacer lo mismo para adelphós, aduciendo connotaciones homosexuales:

“Boswell en realidad cita el término hermano, utilizado para referirse a los demás cristianos en los primeros siglos de la Iglesia, para reforzar, en su caso, que la palabra era metafórica y por lo tanto probable que signifique amantecuando en el contexto de los primeros cristianos significa simplemente perteneciente a la familia de Cristo, uno de los hijos adoptivos de Dios” (…). Boswell dedica poco esfuerzo para la presentación de las conclusiones de esa investigación, sobre todo porque está ansioso por demostrar la igualdad de derechos de las uniones homosexuales legales”. 

Nada nuevo… Es decir, el “ya no os llamo siervos sino amigos” de Cristo, debería entenderse según esta interpretación, como “ya no os llamo siervos sino homosexuales amantes”

Según Young, Boswell no sólo acomoda datos sino también descontextualiza y fuerza las interpretaciones para querer encajar al matrimonio homosexual dentro del corset cristiano.

Por último, Brent Shaw, profesor de Historia clásica de la Universidad de Prince Stone, también dedicó parte de su tiempo al tema, al momento en que el libro salía a la luz. En un artículo específico planteaba que las palabras griegas que Boswell traducía como “estar unidos juntos” significaban en realidad “hacerse hermanos”, “convertirse en hermanos” (genesthai adelphoi). Respecto a los rituales decía:

“No hay ninguna indicación en los textos mismos que expresen que éstos sean matrimonios en ningún sentido (…) ni en ningún sentido que la palabra habría significado a las personas entonces” (…). Aunque tales rituales hicieron crear vínculos de parentesco ficticios entre las partes en ellos, estos vínculos no se equivocaron o fueron confundidos con la unión del matrimonio. No se llevaron a cabo por razones eróticas o afectivas, para la formación de hogares, ni, siquiera en teoría, para la procreación de los hijos y la continuación de las líneas para el hogar”.

 

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Al leer las falacias mil veces planteadas y mil veces refutadas, a uno se le viene a la cabeza una y otra vez el reproche que Nuestro Señor le hace a sus discípulos (cfr. Lc 16,8) cuando manda aprender de los hijos de las tinieblas pues, en sus asuntos, son más prudentes (y tenaces, agregamos nosotros) que los hijos de la luz.

A seguir trabajando nomás, porque sólo la verdad libera.

P. Javier Olivera Ravasi

29/7/2017

 

 

[1] Utilizaremos indistintamente la nomenclatura.

[2] Según Boswell, los santos Sergio y Baco eran mencionados como Eρασταί (erastai), es decir, “amantes”. Este es el plural de erastes, que se refiere a un hombre mayor en una relación pederástica. El problema es que Boswell no cita del pasaje original griego pues, no se encuentra allí el término. Ver la Analecta Bollandiana (Indiana UniversityPress) a partir de la página 373 (se puede acceder al texto griego original de la Passio Antiquior SS. Sergii et Bacchi para comprobarlo).

[3] Véase principalmente pp. 349-402 de su obra.

[4] https://www.pravoslavie.ru/english/print86908.htm

[5] Archimandrite Ephrem, “Review of Same-Sex Unions in Pre modern Europe“, Sourozh, no. 59 (Feb. 1995): 50–55.

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2 Comments

  1. “Escribir la historia de una institución religiosa implica conceptos y la comprensión del lenguaje en su contexto histórico y cultural. De lo contrario, se corre el riesgo de que la historia se reescribe para satisfacer las preocupaciones actuales. ”
    Cierto. Creo que hoy en día debemos defender más la fe de la deformación que de la ignorancia del mundo.. tenemos que dedicarnos a estudiar la verdad tanto y más que nuestros enemigos pero usándola para el bien.

  2. Patricio Perez Millan

    Muy buen trabajo Padre Javier. Lo felicito por el esfuerzo de poner blanco sobre negro, en temas que nadie se anima a hablar con claridad. Me recuerda lo que nos dice el Señor:”Conoceréis la Verdad, y la Verdad os hará libres”
    Saludos cordiales

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