La vocación sacerdotal y religiosa
P. Javier Olivera Ravasi, SE
San Francisco, 25 de enero de 2026
Decía el Cura de Ars: “Si yo me encontrase a un sacerdote y a un ángel, saludaría antes al sacerdote que al ángel. El ángel es amigo de Dios, pero el sacerdote ocupa su lugar”.
Hoy la Iglesia nos propone en el texto del Evangelio la vocación de los apóstoles.
Vocación viene del verbo latino “vocare”, que significa llamado. Y por eso quería hablar de la vocación sacerdotal y religiosa.
Pero comenzaré primero con un cuento que hace unos días le conté a los niños del colegio…
Había una vez un rey que debía enviar un mensaje muy importante a un reino lejano. Llamó a sus servidores y preguntó:
—¿Quién se atreve a llevar este mensaje por caminos peligrosos, sin promesas de riqueza ni honores?
Los servidores se miraron entre sí. Uno dijo que era demasiado joven. Otro, que el camino era demasiado duro. Otro más, que no quería arriesgar su vida…
Entonces, desde el fondo de la sala, dio un paso al frente un muchacho joven y dijo simplemente:
—Señor, si el mensaje es importante, yo iré.
El rey lo miró largo rato y respondió:
—No te prometo comodidad, pero te confío algo grande. No te ofrezco descanso, pero te doy mi confianza.
Ese joven volvió cambiado, porque había vivido para algo más grande que él mismo.
Así es la vocación sacerdotal y religiosa. Dios no llama porque falten personas en el mundo, sino porque faltan corazones dispuestos a vivir para algo grande.
El sacerdote y la religiosa son mensajeros del Rey. No llevan oro, no buscan aplausos, pero llevan el mensaje más grande: que Dios ama, perdona y salva.
Pero vamos a ver lo que dicen los santos: ¿por qué hacerse sacerdote o religiosa? Y vamos a responder con San Alfonso María de Ligorio, un doctor de la Iglesia que escribió un libro hermoso titulado: “La vocación religiosa”.
a. En primer lugar, porque el sacerdote o la religiosa tiene la seguridad de que, si se mantiene fiel, salvará su propia alma
Leemos (Mt 19, 27.29): “Entonces Pedro, tomando la palabra, le dijo: «Ya lo ves, nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido; ¿qué recibiremos, pues?». Todo aquel que haya dejado casas, hermanos, hermanas, padre, madre, hijos o hacienda por mi nombre, recibirá el ciento por uno y heredará vida eterna”
Ha sido Nuestro Señor mismo, el primero en prometer que aún un vaso dado en su nombre tendría recompensa en el Cielo, ¿cómo podría dejar entonces sin el premio eterno a los que lo han dejado todo por su amor y lo han seguido entregándose en sacrificio? Su promesa ha sido contundente: “a quien me siguiere… le daré la vida eterna” (cfr. Mt, 19,29). Cristo promete el Cielo al que lo abandone todo por Él y se mantenga firme.
b. En segundo lugar, quien sigue la vocación al sacerdocio o la vida religiosa, se encuentra casi libre de cometer un pecado mortal
El sacerdote o la religiosa vive siempre bajo la mirada de Dios; tiene las reglas que le sirven de barrera contra las tentaciones; tiene a sus superiores y compañeros que velan por ellos para alejar toda ocasión de ofensa a Dios.
Según una conocida sentencia de San Bernardo “el religioso vive más puramente, cae raramente, se levanta prontamente, muere confiadamente, se le libra del purgatorio más prestamente y es remunerado más abundantemente”.
c. Además, el religioso vive en un “estado de perfección”
Esto mismo es lo que buscaba el joven rico del Evangelio (Mt 19, 16-22): él ya había observado los mandamientos desde su infancia, pero entendía que aquello era poco; todo le quedaba chico…; su alma anhelaba algo mucho más grande, quería hacer más por Dios, no se contentaba con lo estrictamente obligatorio.
– “Si quieres ser perfecto, vende todo lo que tienes, ven, y sígueme” – dijo Nuestro Señor.
Pero el joven se entristeció…
Vivir en un “estado de perfección” no significa ser más perfecto que los otros, sino seguir el ejemplo del Perfecto por naturaleza, Jesucristo. ¡Claro que hay matrimonios mucho más santos que muchísimos religiosos! Pero lo que la teología católica afirma es que el estado de vida religioso, en abstracto, es más perfecto que cualquier otro a causa de la entrega que en él se hace y del ejemplo del Señor, que quiso vivir casto, pobre y obediente.
d. El sacerdote o la religiosa, además, posee muchos medios para alcanzar la santidad
Todo en la vida sacerdotal o religiosa está dirigido a que los hombres alcancen la santidad. El sacerdote o la religiosa debe obedecer a un superior negando su propia voluntad, debe vivir sujeto a una Regla, a una vida común, debe intentar vivir para Dios y para los demás, sin el corazón dividido…; y todo esto ello ayuda a que se convierta en un verdadero héroe escondido.
e. La religiosa o el sacerdote, además, gozan de una gran felicidad en la vida religiosa
¡Entendámonos! No se trata de una felicidad natural y humana. Es otra felicidad; es aquella de la que hablaba San Agustín cuando decía: “Señor, nos has hecho para Ti y nuestro corazón está inquieto hasta que no descanse en Ti”.
Es la felicidad de la conciencia tranquila, del amor de Dios, de la convicción de estar haciendo lo que Dios manda en el lugar que Él manda.
f. Además, este estado de vida permite vivir en compañía de almas buenas
En la vida religiosa o sacerdotal bien vivida, es difícil tener compañeros malos o que arrastren al mal; pueden existir, es verdad, pero no duran mucho y si duran toda la vida, ¡bienvenidos sean!: habrán más oportunidades de santificarnos mientras los soportamos.
Se narra en la vida de San Juan Berchmans que sus compañeros quedaban inflamados de amor de Dios simplemente con haber pasado con él un recreo y que llegaban a apreciar más una conversación con el santo que toda una hora de meditación.
Finalmente
Tal vez alguno piense: —“Es que… yo soy demasiado joven”, o “soy demasiado viejo”. —O “yo no soy lo bastante bueno.” —O “Yo no podría, soy muy pecador.”
¡Es que Dios no llama a los perfectos! ¡llama a los valientes!
Es verdad que hay un tiempo para todo y, si se pasó la hora, se pasó la hora y deberemos santificarnos en el estado de vida en que estemos. Pero la verdad de las cosas es que la vocación no empieza en el seminario ni en el convento.
Empieza antes: empieza cuando alguien se pregunta a sí mismo: “¿para qué quiero vivir?”
El mundo propone una vida cómoda. Cristo propone la Cruz.. El mundo dice: “Cuídate”. Cristo dice: “Entrégate”.
Por eso, a los que aún no se han casado y aún están en edad de pensarlo, entonces les digo: “¿Alguna vez pensaste en ser sacerdote o religiosa?” Y, si nunca lo pensaste, ¡piénsalo! Porque quizás el Señor te esté llamando pero aún no lo has oído.
Eso sucede en el silencio de la oración, en el corazón. Especialmente, en el corazón de quien no se conforma con poco.
Finalmente, hoy, que es la fiesta del más grande de los Apóstoles, el Apóstol San Pablo, pidamos en la Santa Misa, por intercesión de María Santísima, que nos conceda muchas y santas vocaciones sacerdotales y religiosas de esta parroquia.
Que así sea. En el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
P. Javier Olivera Ravasi, SE

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Pienso que la vida sacerdotal o religiosa es un arma de doble filo , porque un pecado cometido por un sacerdote o una religiosa es doble culpa y de doble reparación en comparación con el pecado de una persona sencilla . Por eso pienso que es más difícil que un sacerdote o una religiosa vayan al cielo directo , porque están más exigidos a la perfección que a un fiel común. Por algo Judas se desesperó y terminó suicidándose. Por eso debemos rezar por esos seres elegidos por Dios , sacerdotes y religiosos/as para ayudarlos a que no traicionen con sus pecados al Creador que los eligió. ✝️🙏
Buenas tardes, padre Javier
Solo paso por aquí para decirle ¡que hermosa e impecable redacción! Su mensaje llenó todo mi corazón de gozo.
Bendiciones desde Colombia
Padre
santas vocaciones
Buenas y Santas Pater Javier! Feliz Día San Pablo Apóstol!! Hoy en este Día oramos por las Vocaciónes Sacerdotales y Religiosas porque tan escasas Hay por Falta de Pasión por la Oración 🙏! (El Espíritu se me por la Oración sin ella no Nos Unimos a Dios ) y esa falta de Comunión. No Hay Vocaciónes! orar por Las Vocaciónes! Bendecite Pater San Pablo Apóstol lo Acompañe Siempre! !!