El deber de aceptar la Fe católica. Aparición de opúsculo de Garrigou Lagrange
«…la doctrina católica tradicional
acerca del deber moral de los hombres y de las sociedades
para con la verdadera religión y la única Iglesia de Cristo»
Como dice san Francisco de Sales en su Introducción a la vida devota, en la vida de algunos santos hay que distinguir lo que es de imitar de lo que es de admirar. Pues, mutatis mutandis, en la vida de algunos genios hay ciertas cosas que no parecen sino sólo de admirar…
Entre los grandes tomistas que, a lo largo de los siglos, han consagrado sus preclaros ingenios, en la escuela del Doctor Angélico, al estudio y exposición de la doctrina católica, de la verdad de la fe, de la sana doctrina, ocupa, sin duda, un lugar muy destacado el P. Réginald Garrigou-Lagrange, O.P. (1877-1964). Y entre sus muchos y geniales escritos es, no cabe duda, de admirar su magna obra, en dos extensos y sólidos tomos (que llenan poco menos de mil páginas), «De Revelatione per Ecclesiam Catholicam proposita», es decir, «Sobre la Revelación propuesta por la Iglesia Católica».
Se trata de un egregio tratado de Apologética, la cual es un oficio o función (injustamente algo olvidada…) de la sagrada Teología que consiste, como dice el mismo P. Garrigou-Lagrange en el prefacio de esta su obra, en «la defensa [ἀπολογία] del origen divino del Cristianismo y de la institución divina de la Iglesia Católica para conservar y proponer infaliblemente la Revelación sobrenatural», tarea que desarrolla la Apologética racionalmente a la luz de la fe.
Pues bien, la buena noticia es que el último capítulo y, a la vez, conclusión de toda esta genial obra del P. Garrigou-Lagrange, está ahora disponible, para los que no se avienen con el sobrio latín escolástico, en nuestra noble lengua castellana en forma de opúsculo. Se trata, en verdad, de la coronación de todo el profundo tratado apologético tomista, en la cual se considera sobre todo el deber, de los hombres y de las sociedades, de aceptar la Revelación sobrenatural propuesta por la Iglesia Católica. Veamos a continuación, aunque sea por la sola mención del título de los mismos, el contenido de los cuatro artículos de que consta esta conclusión de todo el tratado.
En el primer artículo se consideran los errores del indiferentismo y del liberalismo, juzgándolos críticamente a la luz de la doctrina de la Iglesia: la exposición de la verdad, en efecto, implica la refutación del error. En el segundo artículo se ocupa el P. Garrigou-Lagrange de probar, por medio de la razón, el deber, para cada hombre, de profesar la religión natural o la religión en general (el ateísmo va ciertamente contra la razón y reviste culpabilidad). En el tercer artículo, por su parte, se prueba también por la razón el deber, para cada hombre, de aceptar la divina Revelación suficientemente propuesta (o de buscarla). Y en el cuarto artículo, por fin, se trata del deber de la autoridad civil y de la sociedad de aceptar la divina Revelación suficientemente propuesta. Es decir, resumiendo: las personas, así como las sociedades, moralmente deben ser católicas. Y vale notar que, además de exponer la doctrina católica y refutar los errores que se le oponen, el P. Garrigou-Lagrange, como buen escolástico, también se ocupa en este escrito de responder a las objeciones en contrario.
En fin, si se trata de emitir una calificación global, se puede muy bien decir que claridad, solidez y ortodoxia doctrinal se hermanan perfectamente en este brillante capítulo (ahora, opúsculo) del P. Garrigou-Lagrange, lo cual hace su lectura sobremanera recomendable y conveniente para todo buen hijo de la Iglesia, que desea conocer la verdad y formarse en la sana doctrina, sobre todo en tiempos en los que la misma se ignora no poco y hasta, desgraciadamente, se combate.
Por último, no podemos dejar de saludar con agrado que este opúsculo quiera ser el primero de una «Colección de Estudios Tomistas», destinados a que la luz de la verdad, a cuyo estudio y exposición se consagraron con copioso fruto santo Tomás y sus discípulos, brille hoy y siempre, con el auxilio de Dios Nuestro Señor, con mayor esplendor, para exaltación de la Santa Iglesia Católica, columna de la verdad, y bien de las almas.
Así que ya saben: cuando escuchen hablar de relativismo, de que todas las religiones son iguales, queridas por Dios y conducentes por igual a la salvación, de naturalismo, de indiferentismo, de que la Iglesia Católica no sería ya necesaria para la salvación, de liberalismo, laicismo, «cristiandad laica», de que N. S. Jesucristo no es ni debe ser rey y de otras yerbas tóxicas y extrañas…, pues aquí ya tienen, a no dudarlo, un muy buen material para
Que no te la cuenten.
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Iglesia Católica no sería ya necesaria para la salvación,
con todo respeto padre yo admiro muchas cosas suyas y ruego al señor que tr abra los ojos del alma.pptque el unico que salva es Jesucristo su sacrificio fue suficiente no necesitamos más que arrepentimiento y fe y seguir sus pasos el Señor le De sabiduría
Pues eso que dice es claramente erróneo, estimada Janeth. Usted misma admite la necesidad de la fe, ¿no? ¿De la sola fe? En fin, razón de más para que lea lo que dice allí Garrigou-Lagrange, quien demuestra ese principio. Que la Iglesia Católica es necesaria para la salvación pertenece a la doctrina católica. Lógico, por lo demás, que un protestante lo niegue, como niega otras verdades: ahí sí se exige arrepentimiento y conversión a la verdad de la fe católica y abandono del impío error protestante.
Excelente. Muchas gracias, P. Javier.
PUES puede considerar padre Javier que está noticia es la mejor que usted haya publicado en este blog ..
Saludos desde El Salvador, Centroamérica
Perdón, P. Javier, pero por alguna cuestión técnica, ese enlace ya no lleva a ningún lugar. A continuación va entonces el enlace a ese opúsculo del P. Garrigou-Lagrange (y también a algún otro del mismo autor). Gracias.
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