La penitencia y los pastorcitos de Fátima
Hoy, primer viernes de Cuaresma, recordamos a los pastorcitos de Fátima, los beatos Jacinta y Francisco, dos de los videntes que, junto a Sor Lucía, vieron a Nuestra Señora en Portugal, en 1917.
Pocos conocen acerca de sus vidas; una vida corta pero intensa; una vida que se apagó rápido pero que comprendió enseguida que, lo más importante en este mundo es salvar el alma. Sabían que se salvarían porque la Virgen se los había anunciado cuando Lucía le preguntó:
—“Y yo ¿también iré al cielo?”
—“Sí, irás”
—“¿Y Jacinta?”
—“También”
—“¿Y Francisco?”
—“También, pero tendrá que rezar muchos rosarios”
Jacinta tenía 9 años cuando murió y Francisco 10. Sin embargo, ambos habían entendido el mensaje de la Virgen cuando les decía: “Habéis visto el infierno: muchas almas van al infierno porque no hay quien se sacrifique y rece por ellas.”
Fue por eso que, siendo aún tan pequeños, se sacrificaron por sus propios pecados y por los del mundo entero durante 2 años (ambos murieron en 1919 y 1920).
He aquí algunas de las penitencias que hacían: – Soportaban el calor sin beber agua. – Renunciaban voluntariamente a la comida para dársela a los pobres. – Aceptaban las enfermedades y sufrimientos sin quejarse. – Francisco, incluso cuando estaba el hospital, llevaba atada a su cintura una cuerda muy tirante, a modo de cilicio, que le incomodaba constantemente. No eran penitencias teatrales. Eran silenciosas. Eran escondidas. Eran constantes.
Y eran apenas unos niños de 9 y 10 años…
Pues bien: para nosotros ha comenzado una nueva Cuaresma esta semana. ¿qué penitencia haremos? Cada cual podrá elegir, claro, pero es un tiempo de penitencia y de conversión. Aquí dejo algunos ejemplos concretos. – No hablar bien de uno mismo. – Comer lo que hay, sin estar buscando exquisiteces. – Dar limosna…; hay gente que tiene dinero, que lo gasta en el gambling, en cosas superfluas, etc., ¡qué harán en el día del juicio! – Bañarse con agua fría o, no apoyar la espalda en el respaldo de una silla, no calentarse las manos cuando hace frío, etc. – Dormir un poco menos de lo necesario. – Hablar con gente que nos resulta desagradable. – Vestir sobriamente, sin ostentación.
La penitencia no es odio a uno mismo u odio al cuerpo; es ejercer el dominio sobre nuestra naturaleza caída luego del pecado original. No es masoquismo; es reparación. Y sobre todo, es caridad: caridad hacia Dios y hacia las almas.
Los pastorcitos entendieron algo que nosotros hemos olvidado: que nuestras pequeñas renuncias pueden salvar almas. Que lo que hoy ofrecemos en silencio puede ser gracia para alguien que está lejos de Dios.
Hoy, en este día entonces, preguntémonos:
¿Estoy haciendo alguna penitencia concreta?
¿La estoy ofreciendo por alguien? ¿O la Cuaresma es sólo una palabra bonita? No necesitamos inventar cosas extraordinarias. Basta elegir una o dos mortificaciones concretas, posibles, constantes, y hacerlas con amor. Y repetir, como aquellos niños santos:
“Jesús, es por tu amor.”
Que la Virgen de Fátima nos conceda una fructuosa conversión en este tiempo de Cuaresma.
P. Javier Olivera Ravasi, SE
San Francisco, 20 de Febrero de 2026
PD: dejo aquí una posible guía de mortificaciones cumplibles para esta Cuaresma: https://www.quenotelacuenten.org/wp-content/uploads/2026/02/MORTIFICACIONES-LECTURA-CORRIDA.-Padre-Sato.pdf

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