Décimas para un mártir cristero. A San José Sánchez del Río

Mi amigo, el profesor José Ferrari, me envió estas hermosas décimas dedicadas al próximo santo mexicano, el joven cristero San José Sánchez del Río.

Amén de la letra (deliciosa de por sí) comparto también la música que hizo componer a un grupo folclórico argentino, con ritmo de corrido, en honor a este mártir de Cristo Rey.

Prosit.

P. Javier Olivera Ravasi

¿Quién fue heroica ligadura
entre fusil y poema,
entre rubí de diadema
y una frente prematura?
¿Quién paradoja y costura
de dos humanas fronteras?
Esas manos tempraneras
encumbraron estandarte
y se volvieron baluarte
de las entrañas cristeras.

Fue José Sánchez del Río
-de Michoacán, sahuayense-
clarín y juglar castrense;
niño en años, hombre en brío.
(Le parece un desvarío
a la gente indiferente
que vida tan incipiente
se trunque por un delirio,
no comprenden el martirio
de su amor intransigente).

Vida de juego y encanto
flor de harina su inocencia
grabado de providencia
en pliegos de risa y llanto.
Sobre su pecho un quebranto
rayaba la nueva aurora,
su savia apenas aflora
y ya irrumpe el infinito
con la plegaria de un grito
tras su pena redentora.

Animaba el campamento
su voz aguda, señera,
un rosario por hilera
le desgranaba el aliento.
La Fe quemaba su acento
como lumbre de candela,
tesón y metal de espuela
contra el blasfemo enemigo.
Acabó siendo testigo
por soldado y centinela.

Trenzado firme el Destino
apeó su temple inmortal
cuando salvó al general
inerme ante el asesino…
Designio angosto y divino
prestó su caballería,
rezumaba de porfía
por aquel cielo añorado
que se ha rasgado el costado
para calmar su agonía.

Sangre nupcial tu alabanza
por febrero sembradío,
San José Sánchez del Río
tierra y sudor de labranza.
Hora de Dios que te alcanza
con puñales inhumanos
rogando por tus hermanos
en ese cruento calvario;
callado como un sagrario
todo México en tus manos.

Lobreguez, miedo y tristeza
declinan en su letargo,
bebiste el cáliz amargo
por una dulce promesa.
Gloria de Cruz tu grandeza
traza victoria el suplicio,
se yergue un nuevo Tarsicio
sobre la faz de esta grey…
Vitoreando a Cristo Rey
a los pies del Sacrificio.

– _José A. Ferrari_ –

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