Luz de María de Bonilla (Ana Lucrecia Zúñiga Solano) es una laica católica nacida en Costa Rica, conocida internacionalmente por afirmar recibir desde 1991 mensajes y locuciones interiores de Jesucristo, la Virgen María y San Miguel Arcángel. Su nombre completo es Luz de María de Bonilla.

Está vinculada a grupos de espiritualidad apocalíptica y difusión de revelaciones privadas en el ámbito hispano y también en Europa. Sus mensajes suelen tratar temas como:

  • conversión y penitencia;
  • crisis en la Iglesia;
  • guerras y catástrofes;
  • el Anticristo;
  • el “Aviso”;
  • enfermedades globales;
  • etc.

A raíz de que varias veces nos habían pedido una opinión, pues aquí va para,

Que no te la cuenten…

P. Javier Olivera Ravasi, SE


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5 comentarios sobre “

  • el mayo 12, 2026 a las 12:00 am
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    Padre Javier, muchisimas gracias y que Dios lo bendiga por su forma facil y entendible de hacernos ver la verdad y que no nos la cuenten. Dios lo bendiga!!

    Respuesta
  • el mayo 12, 2026 a las 12:42 am
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    Si uno se bautiza una Segunda vez sin motivo, comete sacrilegio? Si uno no fue bsutizado con la Ford correcta pero no puede saberlo porque no hay vídeo, que pasa con esa persona?

    Respuesta
    • el mayo 12, 2026 a las 8:48 am
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      Si uno se bautiza sabiendo que el primer bautismo fue válido, sí, comete sacrilegio.
      ¿Qué hacer cuando hay duda positiva y realmente se cree que el primer bautismo probablemente no fue válido? Muy sencillo: el sacerdote bautiza con la fórmula diciendo: «Si eres capaz, yo te bautizo en el Nombre del Padre…», etc.
      De este modo, con la fórmula, «si eres capaz», se deja sentado que, si el anterior bautismo no existió, este vale.
      Bendiciones
      PJOR

      Respuesta
  • el mayo 12, 2026 a las 1:06 am
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    Los pretextos son buenos cuando falta la valentía (no sea así en usted), esperemos que no solo haga lo fácil, que es hablar y escudarse en lo «público», busque a la oveja perdida de la cuál ha hablado a sus espaldas, es usted pastor y eso de cara a Dios le es mayor obligación.

    Atienda a lo que usted mismo a compartido de Santo Tomás de Aquino, cito: «Si son públicos, no hay que preocuparse solamente del remedio de quien pecó para que se haga mejor…» ¿acaso no dice ahí «no hay que preocuparse solamente»?, quiere decir, que si bien puede hacerlo público para bien de otros, debe ir también cara a cara ante de quién está denunciando ver ese «remedio» de quien peco, pues no «solamente» una cosa; atender a lo público no lo exime o excusa para atender el asunto en lo privado por falta de tiempo o valentía.

    P. Ravasi, repito, si detesta eso, confronte cara a cara al que expone y habla ahora a sus espaldas con la excusa de que es algo público, ellos dicen estar dispuestos y en el chat se lo propusieron, esperemos usted lo haga y busque a la oveja perdida, no solo la exhiba, eso es fácil y cualquiera lo hace. Ahora tiene la responsabilidad de cumplir aún más con el Evangelio, ya que puso en evidencia públicamente a la oveja descarriada, ahora mayor responsabilidad de cara a Dios tiene como verdadero pastor de las almas de ir en su búsqueda para que se convierta.

    Respuesta
    • el mayo 12, 2026 a las 8:45 am
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      Estimado: Usted está leyendo a Santo Tomás exactamente al revés de como él escribe.
      El Aquinate no dice que la denuncia pública obligue siempre y necesariamente a una corrección privada posterior. Lo que dice es que, en los pecados públicos, no debe buscarse “solamente” el remedio del pecador, sino también el bien de aquellos que han sido escandalizados. Es decir: introduce un segundo fin, el bien común, no una obligación automática de entrevista personal.
      De hecho, Santo Tomás pone precisamente el ejemplo del hereje que aparta a otros de la fe y afirma que “se debe proceder inmediatamente a la denuncia para impedir tal daño”. “Inmediatamente”, no “después de una reunión privada obligatoria”.
      Por tanto, la tesis de que toda denuncia pública exige necesariamente un encuentro cara a cara no surge del texto tomista, sino de una interpretación suya.
      Además, hay otra confusión: usted supone que el deber principal del pastor es preservar la sensibilidad del que difunde el error. Pero el primer deber del pastor es custodiar la fe de las ovejas sanas para que no sean contaminadas por el error. La caridad hacia el que yerra jamás puede ejercerse a costa del silencio frente al escándalo doctrinal.
      Y aquí conviene recordar algo elemental: cuando el error fue público, la corrección pública no es “hablar a espaldas”; es responder en el mismo ámbito donde el daño se produjo.
      San Pablo corrigió públicamente a San Pedro “porque era reprensible” (Gal 2,11), y no por eso dejó de amar su alma. Los Padres de la Iglesia refutaron públicamente a Arrio, Nestorio y los herejes de su tiempo sin necesidad de convertir cada controversia doctrinal en una conversación privada previa o posterior.
      Usted insiste mucho en “buscar a la oveja perdida”. Muy bien. Pero el Evangelio también obliga a proteger al rebaño de los lobos. Y cuando alguien confunde públicamente a los fieles en materia de fe, el deber de advertir no sólo es legítimo: puede ser obligatorio.
      Por último: transformar una cuestión doctrinal objetiva en una supuesta falta de valentía personal es un recurso emocional, no un argumento teológico. La cuestión aquí no es psicológica sino doctrinal: si hubo difusión pública de errores que dañan almas, la advertencia pública no sólo es lícita según Santo Tomás; en ciertos casos, es necesaria.
      Cuando esta supuesta vidente esté dispuesta a arrepentirse públicamente de sus errores, encantado podemos conversar. Bendiciones. PJOR

      Respuesta

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