Argentina nació católica

Meirelles-primeiramissa2494° Aniversario del Nacimiento de la Argentina

Círculo Argentino de Estudios Sociales

Tradicionalmente en el actual monumento a la Primera Misa, en el Puerto San Julián (Santa Cruz, Argentia), se celebra la Santa Misa, conmemorando la primera vez que Jesucristo se transustanció en estas tierras. Pero las repercusiones del trascendental hecho, que resulta ser, además, el primer registro histórico de nuestro país, no pasan de algunos artículos o celebraciones aisladas.

Lo que para nosotros, católicos, debería ser un hecho central en nuestra Historia –pues se trata nada más ni nada menos que del nacimiento de la Nación Argentina– ha pasado al olvido por casi la totalidad de los argentinos.

El 31° de marzo de 1520, tras siete meses de ardua y penosa navegación, llegaron al actual puerto San Julián los españoles. Al día siguiente, la primera mañana de abril, por orden de Hernando de Magallanes, jefe de la expedición, celebró por primera vez la Santa Misa el Padre Pedro de Valderrama. Era la festividad del Domingo de Ramos.

Así lo narraba un poeta[1]:

Todo es sur sobre el agua, la garza fugitiva,

fundando con sus alas los senderos costeños,

mediodía el paisaje soleado de gramíneas,

son australes los talas, sufridos y abajeños.

Bajan aquellos hombres como bajan los héroes,

marcialmente callados, superando pesares,

la cicatriz por yelmo cuando hasta al alma hiere,

la dura peripecia clavada en los ijares.

Magallanes, quien sabe, si cayó de rodillas,

si añoró de Sanlúcar sus pueblerinos tramos,

junto a un mapa sin bordes, su antañón calendario

le marcaba la fiesta del Domingo de Ramos.

Pedro de Valderrama se reviste despacio,

se recuerda muy joven en su hogar ecijano,

el cíngulo lo aferra, la casulla lo inviste,

se inclina con un beso sobre el misal romano.

Contritos, genuflexos, marinos o soldados,

veteranos de hazañas contra el moro tenaz,

contemplan la hostia blanca, la contempla el nativo,

forman arcos de olivo sobre esa patria agraz.

Algo que ahora llamamos lágrimas de alegría

y que entonces fue estío mojando las acacias,

retumbó en el desierto ante el primer Pan Vivo,

al Ite, missa est decían: Deo gratias.

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Afirma Belloc que “estamos viviendo un régimen de herejía (…) que se presenta de varias formas”; pues bien, tanto la herejía liberal como la marxista en sus innumerables manifestaciones, han tergiversado y eliminado de nuestra Historia (aún lo siguen haciendo) aquellos hechos que por su carácter religioso molestan a su discurso secular.

Esperemos, y pidamos a Dios, que el mismo empeño que se pone para las celebraciones profanas, sea puesto para conmemorar en el año 2020 los 500 años del nacimiento y Bautismo de Nuestra Patria. Porque mal que les pese a los servidores fieles de este mundo, la Argentina nació católica.

Unamos nuestra oración a la de la Iglesia, que en la antigua fiesta de Cristo Rey, Señor de la Historia, rezaba en la oración colecta: Omnipotente y eterno Dios, que quisiste restaurare las cosas en tu amado Hijo, Rey Universal, concede propicio, que todas las naciones de la tierra, desunidas por la herida del pecado, se sometan a su suavísimo imperio”.

Círculo Argentino de Estudios Sociales

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[1] Antonio Caponnetto

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